martes, 10 de junio de 2008

INDIANA JONES (I): LOS GEOGLIFOS Y MARÍA REICHE

“¡Todo era por Nazca!. Si cien vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría, si por Nazca fuera”. María Reiche.




Spielberg, no tiene reparos en hacer que Indi nos aconseje al que fuera arqueólogo de ideología marxista, Gordon Childe, a la vez que vuelve a poner de actualidad junto con otros en su última película sobre Indiana Jones las teorías de Erich Von Däniken que se ha forrado con sus sesenta millones de ejemplares vendidos de sus veintiséis libros, difundiendo, entre otras bobadas, que los glifos de Nazca fueron escritos por la inteligencia de seres exterrestres.


Däniken. el antiguo hostelero suizo metido a escritor. interpreta estas líneas como pistas de aterrizaje para astronaves extraterrestres. del mismo modo que nos dice que un relieve maya hallado en Palenque (México), se corresponde a un astronauta sentado en la cabina de su nave y las estatuas de la isla de Pascua (Chile) o la pirámide de Keops, en Egipto, son obras de ingeniería extraterrestre, muy lejos de las capacidades de los pueblos antiguos .

Su influencia llegó hasta aquí con el escritor valenciano Pascual Enguídanos Usach (1923-2006), de seudónimo George H. White y Van S. Smith, que escribió la Saga de los Aznar (¡madre mía, ¿en qué estaría pensando?), cincuenta y seis novelas entre 1953 y 1978, una historia del futuro a través de las hazañas de una familia de militares y estadistas. En la segunda parte de la serie, los humanos toman contacto con una raza milenaria, los bartpuranos. La raza humana sería fruto de su labor. En la novela El retorno de los dioses, los humanos viajan en el tiempo hasta la cultura sumeria y encuentran al sacerdote Mu-Ra, mestizo de terrícola y bartpurano, poseedor de amplios conocimientos de astrofísica y de los poderes mentales .

Sabemos que Spielberg y su amigüito Lucas no tienen una cana de tontos - pues al menos saben en general dónde hay que colocar una cámara aunque se pasen de ñoños - y quizá hayan oido hablar de María Reiche Neumann.




Esta mujer matemática y arqueóloga espartana representa con más mérito el esfuerzo, el heroismo, y tenacidad que nuestro Indi, y nos vuelve a demostrar que muchas veces la realidad supera con creces a la ficción.

María Reiche pertenecía a ese grupo de Champolion, Schliemann, o Rawlinson, trabajadores insaciables y apasionados hasta la médula por la Antigüedad que tan bien conoce nuestro amigo José Luís.

Y esta mujer debería haber servido de ejemplo para los que diseñaron la inútil frontera de los itinerarios con orejeras en nuestra Secundaria que actualmente no hubieran permitido tocar el violín a un Einstein.

Los expertos coinciden en que los célebres geoglifos son obras de la cultura andina, específicamente de la creatividad y esfuerzo colectivo de la sociedad Nasca del Intermedio Temprano (200 d.C.-600 d.C.). Aunque también hay, en la misma región, geoglifos de la cultura Paracas, como las que se hallaron en el 2006.

El arqueólogo Johnny Isla, director del Instituto Andino de Estudios Arqueológicos (Indea) y jefe del proyecto Nazca-Palpa, confirmó las hipótesis que adelantaban la existencia de las figuras hechas por los paracas antes que los nazcas.

Las líneas de Nazca, declaradas por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad, fueron obra de la cultura de ese nombre y se extienden en un área área de 500 kilómetros cuadrados, en el departamento de Ica, unos 300 kilómetros al sur de Lima.

Estudios sobre esas líneas consideran que se puede tratar de un gran mapa y calendario astral para rastrear el paso de los astros, cometa, para fijar los equinoccios y solsticios y calcular la llegada de los eclipses con fines agrícolas.

Opinión de blogs: blog peruano y otro y otro y una bonita página.

Continuará: Indiana Jones (II): los petroglifos: ¡pictograma!¡ideograma!